Neurociencias

El proyecto en su conjunto trabajó sobre los mitos y miedos que tenían los niños en distintas áreas de ciencias naturales. Por esto, en los talleres de neurociencia investigamos qué pasa en nuestro cerebro cuando nos asustamos, por qué nos exaltamos aún frente a un peligro que no es real (como una película de terror) y cómo reacciona nuestro cuerpo.

Esta idea nos permitió explorar el sistema nervioso desde varios niveles, tanto desde su estructura anatómica macroscópica cómo desde su estructura microscópica y aspectos fisiológicos de las neuronas y sus mecanismos de comunicación. Utilizando imágenes y modelos en 3D conocimos las estructuras presentes en el sistema nervioso. Reconocimos a las células principales: las neuronas!.

Foto 1: ¿Qué es el sistema nervioso? Comenzamos trabajando con los aspectos más globales del sistema nervioso: su anatomía y sus funciones básicas.

Armamos un puzzle para descubrir como se comunican entre sí las neuronas. Pudimos reconocer que en esta comunicación participan varios elementos y que la información se transmite y a lo largo de las neuronas mediante un mecanismo determinado.

Foto 2: ¿Cómo se comunican las neuronas? Entrando en aspectos más microscópicos, exploramos cómo se comunican las neuronas para transmitir información: armamos un puzzle.

Posteriormente, empezamos a comprender cómo nuestro cerebro obtiene la información sensorial del mundo que nos rodea y cómo la usa para elaborar percepciones y actuar en consecuencia. Para esto creamos “personajes” claves que eran los responsables de: detectar los estímulos del ambiente (y del propio cuerpo), conducir la infomación a los centros superiores, procesar dicha información y tomar decisiones y por último conducir las órdenes a los músculos para producir los movimientos deseadosesto último a los comandos motores. A todo el conjunto de estructuras neurales organizadas para este fin le llamamos circuito sensorio-motor.

Foto 3: Percepción movimiento. Mediante diversas propuestas didácticas introdujimos la idea de un circuito que involucra percepción y acción: representamos distintos personajes.

Pero aprendimos también que la información sensorial que recibimos del ambiente no sólo sirve para producir movimientos voluntarios sino que tiene muchos otros fines. Por ejemplo, la información es procesada paralelamente por estructuras primitivas de nuestro cerebro, especializadas en detectar si nos encontramos delante de un potencial peligro. Indagamos, desde nuestras propias experiencias, qué situaciones nos alarman e identificamos cómo responde nuestro cuerpo en estos casos: el corazón late más rápido, nos agitamos, sudamos, etc. Todas éstas son respuestas automáticas desencadenadas por nuestro cerebro para prepararnos defensivamente, en lo que se llama la reacción de lucha o huída. Esta reacción es tan rápida que se desencadena inclusive antes de que podamos generar una percepción completa de la situación. Por eso, en muchas ocaciones nos asustamos de algo que finalmente no representaba ningún peligro.

Una historia de terror. Discutimos sobre la importancia biológica del miedo a través de historias de terror elaboradas por los niños. Vimos las estructuras cerebrales que se activan frente a estímulos sensoriales que son interpretados como peligrosos y analizamos la función de la reacción de lucha o huída.

A partir de todo lo que aprendimos elaboramos un corto para que otros puedan comprender por qué nos asustamos y qué pasa en nuestro cuerpo.

Ver Galería de fotos

Todas las fotos de los talleres